Nuevo Poemario: Ciudad Irreal

Poema ambientado en el Valle del Mantaro.

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#Huancayo #Valledelmantaro

#Poesía

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CIUDAD IRREAL-Miguel Huaynalaya1

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La Pena de Alfonso

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Minha casa não é minha
E nem é meu este lugar
Estou só e não resisto
Muito tenho pra falar*

Fernando Brant

Las lluvias de verano arrastran ramas, que caen muy circunstancialmente ante los automóviles. Algunas veces destruyen craneos y muy pocas veces se llevan a un niño no conocedor del ventarrón , que debajo del copo de un gran árbol furioso que sale entre las calles de Belo Horizonte, presume lo resguardará por momentos. La lluvia reducida a lapsus pero con unas estrambóticas fuerzas, rompe paraguas, y en la mañana, mientras tomo el bus al trabajo veo cuan tan acostumbrados salen al centro de la ciudad. La gente se acopla, el ómnibus suda por dentro. La gente carcome un disgusto de lunes y otros mastican el consuelo de viajar y no estar, conectado a un aparato diminuto. Poco conozco de estas personas, muy pocas me han sonreído en el trascurso de este mes. Creo que a partir de las doce de la mañana los mineros, como son, salen a la luz de las horas e intentan hablar hasta sofocarse entre ellos mismos. Yo atento me consuelo con descifrar algunas palabas, en ver lo dificultosos de una persona obesa al traspasar el filtro mecánico que permite ingresar totalmente al ómnibus. Nadie habla, no existe la radio dentro. Un silencio sepulcral, y la gente risada, maquillada hasta con un centímetro de productos, salen y se dispersan.

Vuelvo a repetir, mi permanecía casi invisible, me permite analizar cosas que para ellos son necesarias que sean estáticas.

Ayer por ejemplo, extrañaba el libro de Dante que deje a medio leer. Me arrepentí llegar cansado, no tener ni fuerzas para comer. Y enterrando entre remordimientos lo que imaginaba sería mi vida de escritor, me rebalse de  melancolía y los sancudos vienen a succionarla.  Pienso y recuerdo lo que he leído sintiéndome tan desactualizado, perdido, analfabeta, en un grado de estupidez límite. Y con la congoja me levanto, presumo que el agua me restablece, me miro al espejo y cuentos como aumentan los pelos blancos en mi barba. No escribo, no leo, pero en el bus completo las historias que nunca pude terminar de leer. Consuelo de tontos escritores.

2

En vida en esta ciudad es un juego contra la gravedad. Hay que ser fuerte para no ser poseído por esa fuerza que determina que estés inmovilizado. Y todo lo quieto, se pudre y fructíferan gusanos, gusanos blancos, instantáneamente. Todos los tenemos desde que venimos a la vida. Siento este poder gravitatorio en la estación de buses, tangentes del viaducto. Los mendigos transitan pesadamente, o se dejan caer, los bichos están en ellos como en nosotros. Pero mucho más latentes, comenzado a degustarlos. Algunos luchan barriendo sus espacios de una manera conmovedora, pero los gusanos se ven en sus ojos. Los árboles que se encuentran en los alrededores crecen más verdes, al desintegrarse ellos en su paso trajinoso , la tierra, las raíces salvajes los van buscando como conductos para restablecerse. Esas grandes plantas de la Plaza Siete, son mendigos ya adormitados que se elevan en nuevos tallos y flores que tratan tontamente de superar algunos rascacielos.

 

3

La avenida Alfonso Pena, tiene cierta agilidad, tiene un proceso, un sistema. Trabajadores consumen sus cafés, se mueven para alcanzar un ómnibus, van comenzándose a hablar. Los mendigos casi se susurran. Incluso pueden hasta gritar. Los trabajadores añaden lo que el deniega el insuficiente idioma y se apoyan con sus manos, con sus ojos. Los estudiantes mastican injustamente una rutina que va entrando a modo de juego. Los viejos, quisieran gritarles ¡abandonen todo! ¡No estudien! ¡No hagan lo que se supone!, ¡aléjense de esta calle! ¡No aprendan a sumar y menos a restar!, ¡no revivan con el futbol o el carnaval! Pero callan por la vergüenza de haber sido cobardes en sus tiempos. Los jóvenes presuponen y asumen que así debió ser. Cogidos a los asientos del bus, revisan compulsivamente noticias en los aparatos implantados en sus manos, los ancianos se consuelan con el paisaje y ponen cara de circunstancias. Y es Alfonso Pena regular, real, una avenida real que, germina, crece y decrece a lo largo de la vida. Aquí por el trajín del trabajo, la muerte solo rosa a los caminantes. Los gusanos blancos quisieran salir por sus zapatos. Pero los trabajadores y estudiantes obnubilados por los relojes de entrada y salida del trabajo o la escuela, logran zafarse y mantenerlos prendidos a sí mismos. Las plantas son pequeñas. Las palmeras equidistantes deben un cuidado de muchos años, y es cosa de la alcaldía mantenerlos. El cemento y los pisos irregulares, son las huellas de hombres que mirándose a los pies se preguntaron si había otra opción.

 

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Yo bajo en Plaza Tiradentes. No hablaré de los condominios, de los espacios sofisticados en donde la gente ha logrado no moverse pero aun así no morir por los gusanos. No es un espacio, es un no lugar. Lo artificial y lo tecnológico permite perpetuarse y hacen de las casas, bellos artilugios de cristal muy grueso. Los arquitectos fantasearon en hacer bellos ataúdes de exagerado cemento, y el hedor de esa laguna es insoportable.

No conozco, pero tengo la certeza que no es lo más alto del recorrido.

He sentido lo más alto, observando a las hormigas gigantes, o descifrando figuras en el cielo decolorado. En una noche escuchando conjuntamente a las cigarras, las cataratas, las piedras moverse, hasta en el brillo de las estrellas, en las cavernas secas, allá en el interior, en el desierto verde fuera de la ciudad. En hablarme lo necesario y sin adornos de un desconocido.

El bus no sé si llegará, si la tracción de su motor permite subir la montaña, aligerarse. Ahí no existe gravedad, estoy seguro y los gusanos tienen sus propios gusanos en potencia. Allí abajo, en la Rodoviária y aquí en Alfonso Pena se intenta un orden, copiado; allí, arriba donde fructífera el caos incomprensible para nuestros ojos con la capa del tiempo, el horizonte tiene un fin, lo bello es escalofriante, horrible para esta realidad.

* Mi casa no es mía
 Y ni e mío este lugar
 Estoy sólo y no resisto
Tengo mucho que hablar

 

Por : Miguel Ojeda Huaynalaya ; abril en Belo Horizonte.

Picaflor de los Andes: ¡Astronauta!

El impacto de la conquista espacial por parte de las grandes potencias mundiales, trastocó el marco cultural en temas tales como la pintura, la poesía y la música. En esta última, la relación del hombre con los astros, con los viajes en cohetes y la figura del astronauta como el nuevo navegante es  la pulsión que acarreo las principales muestras artísticas musicales en el siglo pasado. Ciertamente existe una fecha clave; el 16 de julio de 1969, en el cual el espectáculo televisado replantaría nuestros límites, la posibilidad física de llegar a otra realidad fuera de nuestro azul planeta. Los navegantes  que en el pasado transitaron el atlántico, ahora era el espacio y los astronautas, como una vanguardia en la que reposa el intelecto, la fortaleza física, hombres que albergan   el asombro de ver la oscuridad total, los astros; de dar o limitar el testimonio de lo divino.Recuerdese a Gagarin: “No veo a Dios aquì”

Muchas novelas de ciencia ficción habían ido generando un ambiente promisorio en donde el astronauta con sus implicancias psicológicas y morales llegaba a los confines influenciando más y más a una generación alborotada. Esas de los años sesenta y setenta que  marcarían un punto de inflexión. Tenemos en lo musical el ejemplo de Woodstock, de la irreverencia de no querer ser como los padres como fue el mayo 68 o el de vivir una tensión continua entre poder traspasar los confines del planeta pero de igual manera de tener también ahora la posibilidad desaparecerlo con las bombas nucleares.

La impronta de tomar a la música como expresión testimonial de los acontecimientos fue desenvolviéndose. Canciones como Into the void de Black Sabbat en el año de 1971 expresa :

Past the stars in fields of ancient void
Through the shields of darkness where they find

Love upon a land a world unknown

 

Más allá de las estrellas en los campos del vacío antiguo
A través de los escudos de escuridad encuentran

Amor en una tierra de un mundo desconocido

Un deseo bucólico- espacial por salir de la relidad terráquea y hacerse con el deseo de encontrar en el silencio estelar nuevas fuentes , quizás dió un inmotizante material de composición. Ya  antes, pero latentes de esa carrera especial entre norteamerica y la  unión soviética, Pink Floy en el año 1967 y en la canción Astronomy Domine expresarìa  aquel espacio etéreo en donde los planetas se presentan como alucinaciones sanadoras:

floating down, the sound resounds  around the icy waters underground.  Jupiter and Saturn, Oberon, Miranda  and Titania.

flotando abajo el sonido resuena
alrededor de las heladas aguas subterráneas  Jupiter y Saturno, Oberon , Miranda  y Titania.

Es en el año de 1969 cuando en el disco No One’s Gonna Change Our World, los Beatles  nos hacen participes de la conectividad de ideas entre lo científico, de los viajes espaciales, de la expoción física de los confines y la sutileza de la auto reflexión en el marco indu en la canción Across the unvierse.

sounds of laughter shades of life
are ringing through my open ears exciting and inviting me limitless undying love which shines around me like a million suns it calls me on and on across the universo

 jai guru deva om nothings gonna change my world

sonidos de risas, sombras de la tierra vienen a mi mente incitándome e invitándome infinito e inmortal amor que brilla a mi alrededor como un millón de soles que me llaman y me llaman a través del universo

jai guru deva a om

nada va a cambiar mi mundo

Un ejemplo absoluto en la cual, el componente moral, psicológico  es la canción de David Bowie. Aquí el personaje de la canción Space Odditty del año 1969, vira entre afrontar lo gigantesco de la travesia, sobre la emosión desbordada y la conexión de un mundo ya dejado atraz que sólo desea información màs no el estado del tripulante.

 This is Major Tom to Ground Control I’m stepping through the door
And I’m floating  In a most peculiar wayAnd the stars look very different today

Aquí comandante Tom a control en tierra,  estoy atravesando la puerta,  y estoy flotando de una manera muy peculiar. Y las estrellas se ven muy diferentes hoy.

Tenemos de igual manera la experiencia del grupo the Byrds, con la canción Mr. Spaceman en la cual la vivencia del astronauta se fortalece. Una contemplación en la cual su raciocinio queda trastabilla.

Woke up this morning with light in my eyes

and then realized it was still dark outside

It was a light comin´down from the sky

I don´t know who or why

Must be those strangers that come every night

Whose saucers shaped light put people up tight

Leave blue green footprints that glow in the dark

I hope they get home all right

 

Me levante hoy de mañana con la luz en mis ojos

Y percibí que todavía estaba oscuro allí fuera

Era uma luz descendiendo del cielo

Era una luz descendo do céu

No se quién o el porqué.

Deben de ser aquellos extraños que vienen toda noche.

Cuya luz en forma de disco deja a las personas perturbadas

Dejan pegadas verdes y azueles que brillas en la oscuridad cuyo luz en forma de disco deja las personas perturbadas

Espero que lleguen ellos bien a casa

En la canción Space Truckin?  del año1971 , por parte del grupo Deep Purple, el impacto descrito por aquel viaje astral y de saberse fuera de lo común de una patria, de un mundo  no común, genera una narrativa simple, donde un astronauta  viaja sin necesidad de explicar científicamente sus experiencia.

We had a lot of luck on Venus.
We always had a ball on Mars.
We met all the groovey people.
We’ve rocked the Milky Way so far.
We danced around with Borealice.
We’re space truckin’ round the the stars.
Come on, let’s go Space Truckin’.
Remember when we did the moonshot
and Pony Trekker led the way.
We’d move to the Canaveral moonstop
and every naut would dance and sway.
We got music in our solar system.
We’re space truckin’ round the stars.
Come on, let’s go Space Truckin’.

Tuvimos mucha suerte en Venus.
Siempre tuvimos buena diversión en Marte.
Hemos rockeado por toda la Vía Lactea. Estuvimos bailando con Borealice. Somos un transporte espacial por las estrellas. Adelante, vamos Transporte Espacial. Recuerda cuando hicimos el espectáculo en la Luna y Pony Trekker abrió el camino.
Habíamos ido a la parada lunar Cañaveral y todos los cosmonautas danzaban y se balanceaban. Tenemos música en nuestro sistema solar. Hacemos un transporte espacia l por las estrellas. Adelante, vamos Transporte Espacial

Ya en el año de 1975 , Serenade de Steve Miller remarca aquella conmoción del tiempo y su variabilidadafuera. EL relativismo intenso.

Did you see the lights As they fell all around you? Did you hear the music?
A serenade from the stars

Wake up Wake up Wake up and look around you We’re lost in space
And the time is our own

 ¿Viste las luces  mientras caian a tu alrededor? ¿Escuchaste la música?
Un serenata desde las estrellas.

Despierta,despierta, despierta

y mira a tu alrededor, estamos perdidos en el espacio, y el tiempo es nuestra posesión.

En este abanico de influencias en la rama del rock, primordialmente norteamericano. Es extraño conseguir testimonios en las periferias del globo, que también fuera participe del acontecimiento de avanzada en cuanto a la conquista del espacio. Es indiscutible que al ser jóvenes los que notaran que su generación generase un cambio de mentalidad, r ser sólo ellos los poetas actuales que sincronizadas con sus guitarras pudieran hacer odas  a las estrellas, al espacio, a la figura del astronauta. Es llamativo por ello encontrar un testimonio encontrado en una  capital de una provincia peruana,  en los años setenta, en un ritmo netamente folclórico que expresa de manera concreta, y de un sincretismo extraordinario, la  vicisitudes de un hombre  provinciano y su llegada a la luna, en un huayno, en aquel género precolombino.

Victor Alberto Gil Mallma (1928-1975), conocido en el ambiente vernacular de la música peruana como Picaflor de los Andes, nacido en Ayacucho pero asentado en Huancayo y desde donde proyectaría sus composiciones y sus voz como manifestación  andina, de migrante, de proletario , de identitario y de romántico, añadiría a esta multitud de descripciones, en una de sus canciones Luna lunita, el hablar desde  su tiempo y su cultura lo que significaría ser un huancaino llegando tan lejos.

Del disco Siempre Huancayo, con fecha aún incierta pero  entre los años 1971 y 1974; la canción llegara a ser la perspectiva de un hombre andino  interconectado la novedad de los vuelso espaciales, especialmente  desde la nave Apolo.

Luna Lunita

Tawa, kinsa, iskay, huk (4, 3 , 2, 1 en quechua)

Viaje a la Luna

Luna lunita ahora eres mía

ya no hay misterio sobre tu vida

luna lunita ahora eres mía

ya no hay misterios sobre tu vida

 

Mucho he sufrido antes de conocerte

mucho he llorado antes de conquistarte

 

-Picaflor de los andes astronauta-

-El huayno-

 

Soy astronauta de amor inmenso

como el espacio de nuestro cielos

soy astronauta de amor inmenso

como el espacio de nuestro cielos

 

Luna lunita

Amakta pukllashayki( no juegues con migo), hay selinita

amackta wañuishanki (no me hagas sentir dolor)

 

Hasta las estrellas te envidian mama quilla

cuando pasaba con Apolo me llamaban

¡uija!

SI iniciáramos con un tipo de interpretación de la letra de la canción, tomando como base la conocida intertextualidad defendida por  Bajtín o Barthes. Podemos señalar que la canción es una conversación entre experiencias bien delimitadas, pues no sólo tomo la impronta de ser develada en el español, sino de insertar caprichosamente el quechua en fragmentos muy significantes. Iniciar el conteo del despegue en el runa simi con una pronunciación huanca bien delimitad, impresiona en un primer momento. Esta canción por ello se revierte de polifonía, en la figura de un astronauta que habla bien el español y que expresa en otra índole el quechua, un lenguaje que necesitamos potenciarlo al mundo. El gran misterio que inicia una estrofa es interés por su acercamiento a la luna, no es de un viajero concentrado en las categorías científicas, sino  en aquel baluarte emocional más cercano al astronauta.

Es la figura del Picaflor de los Andes, que expresa en la migración un caudal de vivencias en sus letras mostradas: de Huancayo a Lima; de Lima al Mundo y del Mundo al espacio. Una recorrido de lo andino, hecho universal.

Queda posteriormente entendido, que el cantante; Picaflor de los Andes es el astronauta. Este reconocimiento, primero por la voz de otro personaje, es consecutivamente asimilado, cuando el cantante refuerza su identidad de astronauta en aquel espacio; en el cual no es la ciencia  y la investigación la que acarrea el intento de traspasar los cielos, sino es un sentimiento de amor , de por fin encontrarse con lo sagrado.

José María Arguedas, en una gran poesía llamada la Oda al Jet, expresa de similar manera la experiencia del Picaflor de los Andes. En el observar de un andino arguediando antes el espectáculo de viajar por primera vez, de conocer ese espacio que es la filosofía andina, se conoce como Hannan Paccha, enmudece al escritor de novelas. Picaflor de los andes, entiende muy bien lo que es ese espacio, más sagrado, mas supremo. Este plano conlleva un grado de conexión emocional, familiar, por parte del Picaflor de los Andes. Esto queda comprobado en aquella parte del recorrido, en la cual las estrellas; chaskas que en el componente racional de lo andino, son nuestras hermanas, y la quilla, la luna, la selenita nuestra madre, esposa del sol. es el logro final de la travesia. Una conexión sui generis al  poner el nombre de Apolo, la gran maquinaria que posibilita el trasporte, pero que en el nombre es imposible de desprenderla de la mitología europea. Nominalismos que engloban esa particular modo de ver del hombre del andes central, que claramente notara en sus trabajos Arguedas, expresando un modo de interconectar ideas, no infundado en su cosmovisión el maniqueísmo de lo externo prohibido y maligno y lo interno sagrado. Sino en el aprovechamientos de lo extraño, sin con ello desabitar nuestras costumbres. Así la canción es una gran desutopia de un andino en el espacio. Adoptado la temàtica por ejemplo en el teatro en la pieza teatral ” Astronautas” , dirigida por Jorge Castro ambientado en el periodo de gobierno del militar Juan Velazco Alvarado.

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Luna Lunita-Picaflor de los Andes

Miguel Huaynalaya

Belo Horizonte , 2018

Leidenschaft

 

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Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente.

Génesis 2:7

No requiero escrribir este escrrrito. A lo más, podría condensarse en una especie de divagaciones silenciosas en una habitación completamente oscura en donde   lo más  importante en ese momento sea el sonido de las patas de los millones de insectos, que no observamos por su pequeñez, pero como Dios, están ahí. Este fragmento que deberá tomar algunos minutos condensar, hacer aquel juego de asimilarlo en tu mente, amoldarse en tu pensamiento, no debería existir. Los recuerdos son una gota en al cual se condensa todas las posibilidades. Mi historia es  una minúscula materia que posee gravedad y es en el texto donde por ahora tiende a caer repetidas veces. Estas palabras por si mismas son los fenómenos de su expresión más vulgar. Ni el mejor escritor podría describir los hechos, llegar  hacia alguna esencia, rascar ni si quiera la piel del entendimiento. Porque el en centro, en lo más cercano al yo de una anécdota, está la oscuridad fría de la sinrazón.

Yo me veo libre, pues ahora soy polvo. En esta gran sala en la cual resido ahora. Pues en este estado de polvo sólo es la visión y el silencio de mi yo y el mundo. La celda en la cual pase más de treinta y cinco años, fue peculiar. La libertad debe ser comunicada. Soy libre y sigo comunicándome con migo mismo. Soy libre pero  soy preso de mi pensamiento. Soy eternamente condenado a mis palabras que en las pesadillas, porque aún se sueña en mi condición, tiene otro efecto, más purificador. A veces me conmuevo con la palabra, por ejemplo digamos: burbuja. Si llorar en mi estado de polvo es moverme menos con las corrientes de aire, he caído pesadamente en mí mismo, disgregando más polvo. Pero cuando era hombre, y no polvo. La palabra, sigamos con la misma: burbuja, tan raramente salió de mi boca.

No comentaré porque estuve apresado. Fui condenado justamente. Una vez vi una entrevista a una anciana, preguntándole sobre aquella cosa que extrañaría más en el mundo al morir. La viejecita contesto señalando el cielo que serían las estrellas y el pasarse el tiempo buscando alguna forma en ellas. Esa anciana, tan distante de mí, probamente en una ciudad lejana por su modo de hablar, se parecía a mí. Dos cosas fueron las que me quebraron el corazón al ingresar a la celda: no ver más las estrellas y no saber si ya había muerto aquella anciana por la que hubiera dado todo por conocer. Existen muy pocas personas que valen querer en el mundo.

Esa celda húmeda olor de perro mojado, lo comento pues tengo el poder de sentirlo con mi nariz- ocasionaba que estornudara hasta taparme las orejas, hasta producirme jaquecas, hasta casi explotar las venas de mis ojos. Bueno, aquella celda tenía una gran filtración en la pared que a nadie le interesaba a pesar de mis continuas quejas. Esta, con los años, recuerdo que fuera en el año quince en mis cuentas, quebró una gran parte de la pared. La celda informalmente construida en la ladera de una pequeña montaña, me permitió  en unos días, casi fueron tres semanas, ilusionarme el imaginar quizás que se pudiera expandir más y más hasta que finalmente  pudiera escapar. Tantos años encerrado y tenía una ilusión. Soñaba con la anciana continuas noches.

Pasaron meses y la filtración continuó, haciéndose un gran agujero en el cual pude entrar casi a la mitad. Una noche intente traspasarla y desilusionado me di con la montaña, aun más húmeda.  El carcelero me dijo sarcásticamente, que  si quería podría seguir escavando, que el mismo me daría una pala para el trabajo. Esa noche me soñé como un ratón dentro de un gigantesco queso.

La consistencia de esa montaña me llamo la atención. Arcillosa y de un color tenuemente rojizo. Pasaron unos dos años hasta que se me ocurriera arrancar un gran pedazo y otros meses más para espaciarlo en mis manos a modo de juego y sentirlo en mis  dedos. Al año de interesarme  por la arcilla, comencé a hacer pelotitas, cuadrados, pequeños triángulos. Recuerdo al lector que fue ese único pedazo arrancado el que utilice  siempre.

Su liviana magnitud en mis manos me permitió hacer paulatinamente cruces, cilindros. Formas básicas que fueron deviniendo en cosas mucho más complejas. Nubes, pequeñas cucarachas que entraban en mi celda. Algunos otros insectos que nunca sabré  sus nombres. Finalmente extraer de aquella memoria de preso formas humanas. El carcelero encontró una vez a un pequeño niño hecho en mis primeros intentos. Sorprendido pidió se lo regalara, o que hiciera otro para él. Opte por romperlo y dejarlo consternado.

Años que reacia las mismas formas con ese pequeño pedazo de arcilla. Miles de personas que tenía en mi memoria. Mascotas que tuve, hijos, esposa, madre, abuelos, amigos. La persona que maté y por la cual estaba encarcelado. Años y años haciendo figurillas. Los carceleros que cada cinco años iban cambiando seguían asombrándose por  mi trabajo. Incluso el alcaide al ver la calidad de mis trabajos pidió mostrar mi talento al ministro. Negándome, tomaron fotos de ellas pero nunca permití acercarse a mi pedazo de arcilla. Quebraba, las pulverizaba y volvía a comenzar. Ofrecieron  replantear mi condena si hacia el trabajo fuera de mi celda. Pero sabía que  el mundo había cambiado tanto como para integrarme a ella. Que la anciana ya había muerto. Era otro mundo, los hombres eran una especie que  ya no podría entender.

Los últimos años, y a cuestas un mal respiratorio me impidió incluso sentarme en el suelo donde acostumbraba trabajar, echado en cama ahora recreaba toda mi memoria en las formas. Plantas, la forma de las olas del mar extinguiéndose ante una piedra. La luz en la mañana ante el lomo de un perro; el cielo atravesado por una ave solitaria. La forma del miedo de una hormiga al ser pisoteada, la alegría de una anciana por haber olvidado todo. El dolor de un ceramista condenado a hacer figurillas.

Nunca había logrado hacerme a mí mismo con la arcilla. Extraviada era mi forma, mi rostro. No pude verme en el reflejo del agua en aquella tasa casi completamente oxidada, en el plato de madera  donde recibía mis alimentos. Pero una mañana me soñé  observándome en un gran espejo pulido hecho de arcilla. Pude levantarme a duras cuestas esa mañana. Recordábame mi rostro, mis manos, las venas de mi cuello, los lunares de mi espalda; la caries en uno de mis dientes. Realice mi trabajo. Terminada mi obra,  la acerque a mí, sople levemente en ella, dejándola finalmente puesta en la mesa. Al poco tiempo comencé a asfixiarme y caí al suelo, ahogado, morí viejo, sintiéndome liviano.  Ahora lector, el tiempo se bifurca aquí. Un segundo de oscuridad y soy el muñequito, puesto en una vitrina en una gran museo. Discuten si usarán las mejores técnicas para mantenerme  por varios años. Al fin,  una mujer experta señala que cualquier intento de mantenerme por más tiempo sería mi desaparición. Me colocan en un cubo de  vidrio revestido. Viajo, llegó a  otro gran museo. Muchos hombres me rodean, toman fotos, me señalan mientras susurran. Pero voy desintegrándome. Cada partícula soy yo y soy tan pequeño que es posible salir de la urna de vidrio que me contiene. Vuelven  los expertos a ver como me extingo como un reloj de arena. Plantean nuevas técnicas de conservación. Pero sigo deshaciéndome. No instantáneamente, pero los años corren. La mota de polvo que ha intentado contarte la historia es una de las millones de ese fragmento arcilloso que pudo salir y flotar, una  que cautiva a artistas, a personas comunes, a los extras de toda historia. Esa partícula de arcilla que por ejemplo entro a  este escritor melancólico para intentar narrar algo. De seguro en otro escribano la historia hubiera tenido un matiz distinto .Quizás se diría en su escrito que es el carcelero  y no el preso el que quedo retenido en la cerámica. O ser contado con un tamiz humorístico entre dos amigos en medio de una gran ciudad, o en la forma en que un niño cuenta su pesadilla a su abuelo a fin de calmar sus temores. ¡Bah! , incluso en un joven creando la trama perfecta de un nuevo videojuego.

Dibujo: Miguel Ojeda Huaynalaya

Autor: Miguel Ojeda Huaynalaya

João Guimarães Rosa- José María Arguedas

¡Cómo se murió mi amigo Guimarães Rosa! Cada quien es a su modo. Ese modo de escribir sí que no da lugar a genialidades como las de don Julio, aun cuando sean para
utilidad y provecho. Guimarães me hizo una confidencia en México, mientras yo me sentía más “deprimido” que de cotidiano, a causa de una fiebre pasajera. No he de confesar de qué se trata. Pero, entonces, sentí que ese Embajador tan majestuoso me hablaba porque había,como yo, “descendido” hasta el cuajo de su pueblo; pero él era más,a mi modo de ver, porque había “descendido” y no lo habían hecho “descender”. Luego de contarme su historia, sonrió como un muchacho chico. Ningún amigo citadino me ha tratado tan de igual a igual, tan íntimamente como en aquellos momentos este Guimarães; me refiero a escritores y artistas; ni Gody Szyszlo, ni E. A. Westphalen, ni Javier Sologuren, menos aún los extranjeros notables. Algo… el Pepe Revueltas, aunque de otro modo. Guimarães no parecía mordaz, no parecía haber aprendido eso. La mordacidad la he conocido en los escritores inteligentes y enfadados. A esa altura no llegamos, creo, quienes estamos muy amagados por la piedad y la infancia.

El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo.

memorias [VIDEO]

lliu yawar

Encerrados en una habitación surreal, los tres grandes actores sociales de la dura época de guerra interna peruana plantean, defienden y justifican sus discursos sobre justicia y paz. Producido por el departamento de Antropología Visual de Lliu Yawar, “memorias” es un cortometraje que desde metáforas de alteridad, problematiza el proceso de reconciliación nacional.

Memorias para la reconciliación nacional.

FICHA TÉCNICA:

Escrito y dirigido por Miguel Ojeda

Cámaras y fotografía: Boris Lazo
Sonido: Yhon León-Chinchilla
Vestuario: Madelyn Mucha

Reparto
Militar: Luis Delao
Subersiva: Ángela Hospina
Campesina: Kelly Carrasco

© Departamento de Antropología Visual de Lliu Yawar

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Poema 2

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En Lima me enamore de una linda mujer

que me atormentaba con dulces

cosía mi chompa jaloneada en algún clavo

y me bordaba sus costumbres

tan silenciosamente

que me parece ahora que nunca existió

/Nos afligíamos en invierno

y al primer indicio del sol

escapábamos a su azotea

sacrificando alguna chirimoya

/Aquí en Lima me olvide de ella

la desocupé de mi libros

de mis manías

de mis logarítmicas maneras de vivir

/Existen muchas lindas mujeres

igual de testarudas

igual de lacónicas

nunca la misma Lima

en donde ella pueda rebrotar.

Por Miguel Ojeda.